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Tendencias: valor justo de los fertilizantes

El valor justo del fertilizante. 

 

Desde mediados de enero en adelante, a lo largo de Chile y sobre todo en la zona centro sur, se inician las cosechas de los cultivos, en su gran mayoría Raps, Trigo, Avena, Cebada, Triticale, etc. En esta época llega el momento de evaluar y medir sus rendimientos, ver las ofertas de precios de compra de estos granos, tomar decisiones de venta o guarda de estos a la espera de mejores precios, crear estrategias de mejora para la próxima temporada y finalmente sacar la relación costo beneficio de lo invertido versus lo cosechado.

De esta forma se proyecta la próxima temporada. Luego de las cosechas, se deben realizar las labores de quemas, incorporación de rastrojos, toma de análisis de suelos, aplicaciones de enmiendas cálcicas, para llegar nuevamente a la decisión de cuanto, cuando y cómo  fertilizar nuestros suelos para las próximas siembras.

Es por esta razón que es importante resaltar el poder trabajar la fertilidad de suelos de forma inteligente. Para ello, debemos contar con los análisis de suelos año a año en los sectores en donde se va a realizar la rotación y siembra del cultivo base, pensando en el mediano plazo, a 4 a 5 años. Sin embargo, la decisión de invertir en fertilización, no es la misma si el campo es propio o arrendado, pero si se quiere rentabilizar el negocio, se debe apuntar a trabajo eficiente en el corto o mediano plazo. Teniendo claros los 2 puntos anteriores, se da el siguiente paso que es el poder diagnosticar los resultados de los análisis de suelos, interpretarlos por un experto y presentar alternativas de fertilización para corregir o mantener los niveles de cada macro y micronutriente en el suelo, pero apostando al mejoramiento nutricional pensando en maximizar rendimiento y calidad de producto final (grano).

Tendencias en crecimiento.

Una de las tendencias actuales utilizadas en Estados Unidos y países desarrollados para mejorar los niveles de fertilidad de los suelos de manera más rentable, es el uso y aplicación de fertilizantes comunes de alta concentración de nutrientes tales como Urea, TSP, MAP, DAP, KCL, SAM, etc., o bien mezclar en los campos estos productos (compatibles entre sí) para generar mezclas de NPK (nitrógeno. fósforo, potasio) y Azufre.  De esta manera, se genera una aplicación de nutrientes más concentrada en cuanto a Nitrógeno, fósforo, potasio, azufre, etc., con mayor disponibilidad y valor justo por unidad de nutriente.

Para el año 2050, los demógrafos estiman que la población mundial alcanzará los 9,7 mil millones de habitantes, esto dado al crecimiento de la clase media y a la mayor demanda de productos lácteos y de carne en la dieta humana (70% más de lo que tenemos actualmente). Ello implica un enorme crecimiento en las superficies y producciones mundiales en maíz, trigo, arroz y otros cereales. El mercado de oleaginosas se ha visto también influenciado fuertemente por la alta demanda de aceite vegetal para la producción de biodiesel y pastas para alimentación animal. Es por eso que se dice que la alimentación mundial se basa en la producción de fertilizantes fosforados y nitrogenados. Junto con el nitrógeno (N) y el potasio (K), el fósforo (P) es un componente esencial de los fertilizantes que las cosechas de alto rendimiento como el maíz, la avena, el trigo y el arroz necesitan para desarrollo y calidad de granos que se requiere para alimentar a la población y a los animales que producen leche y carne.

Es aquí donde toma importancia el poder trabajar en base a fertilizantes Nitrogenados como la Urea con 46% de N, fosforados como el TSP (Superfosfato Triple) 46% de P2O5 , MAP (Fosfato Monoamónico) y DAP (Fosfato Diamónico), potásicos como el KCL (Muriato de Potasio) con 60% de K.

Se debe tener conciencia que lo que se busca es fertilizar el suelo para nutrir de forma eficiente a la planta en sus distintos estados de desarrollo, para lo cual se deben tener presentes ciertas precauciones y fundamentos técnicos que ayuden a obtener resultados tangibles en el corto a mediano plazo. Para ello, es relevante considerar que la fertilización tenga una relación costo –beneficio eficiente para lo cual debe realizarse de forma adecuada, esto evitará pérdidas de producto o aplicaciones en volúmenes que no correspondan, lo que implicaría costos ambientales y económicos no considerados.

El papel relevante que desempeñan N,P y K para mejorar la calidad y el contenido nutricional de los alimentos está ganando un mayor espacio y reconocimiento. Es probable que el desarrollo de alimentos funcionales a través de la biotecnología refuerce esta tendencia. Esto significa que las presiones para implementar el concepto de fertilización balanceada vendrán de sectores no agrícolas, como los relacionados a la salud.

Por: Fernando Frez Bustamante – Sub Gerente Desarrollo CNA Chile Fertilizantes.

fernando.frez@cnagro.cl