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A veces menos es mas

“En la actualidad no existen criterios claros sobre la aplicación de agua y fertilizantes en la agricultura que apunten claramente a un uso eficiente del agua, la energía y a una reducción de los impactos ambientales que producen estas actividades con un nivel de producción competitivo”.

Este texto es un extracto de la conversación que sostuve a principios de este año con el Dr. Eduardo Holzapfel de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción y Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería sobre el uso del agua y los fertilizantes en la agricultura.

Estas palabras nos hacen plantearnos las siguientes preguntas: ¿Sabemos realmente cómo opera nuestro sistema de riego? ¿Es correcto mi coeficiente de uniformidad? ¿Cuánto está precipitando mi sistema? ¿Cuál es la tasa de inyección de mi solución? ¿Es correcta la frecuencia de riego utilizada?

Algunos de estos interrogantes son fundamentales, pero se refieren principalmente al ámbito operativo. Pero hay una pregunta que es clave al momento de mezclar el agua con los fertilizantes, y es saber ¿Con qué concentración debo llegar a mi cultivo para no causar daño?

Ésta pregunta tiene mucho que ver con el tema tocado anteriormente en una de las publicaciones de este Blog (“Lo barato cuesta caro”) ya que, si no conozco las fuentes que estoy utilizando, sus CE (conductividad eléctrica), acidez relativa en solución y la capacidad de poder mezclarse, pueden ocurrir graves problemas. Desde quemaduras parciales, hasta la muerte total del cultivo o especie frutal.

¿Sabías que la mayoría de los cultivos no toleran más de 150 ppm de Nitrógeno en un solo riego? Incluso este daño puede causarse si la concentración de mi solución es elevada y se aplica con frecuencias altas de riego cuando las condiciones del suelo son muy alcalinas. El término PPM o Partes por Millón obedece a la concentración de producto que yo estoy aplicando en una superficie, volumen de suelo y se traduce a gramos de producto en 1.000 litros de agua o metros cúbicos de agua.

Les dejo un ejemplo práctico para el caso del Maíz donde con riegos de alta frecuencia también pueden causar daños sobe todo cuando se inicia el fertirriego antes del estado fenológico de V5.

En color rojo se muestran las combinaciones que no se pueden utilizar. Los restantes, son combinaciones que si podemos utilizar como concentración de Nitrógeno en la solución aplicadas en este caso a una hectárea. Para efectos prácticos, con 5 sacos de Urea disueltos en un estanque de 5.000 litros, ya podríamos causar daño al cultivo.

 

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Por: Rodrigo Lagos Ulloa – Agente Zonal de Ventas en CNA Chile.

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rodrigo.lagos@cnagro.cl